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Abanico. Siglo XVIII. Acuarela sobre papel, marfil, hueso y apliques. Museo de Arte Colonial. Bogotá, Colombia

Por Oscar Romero

Diferentes tipos de abanicos han estado presentes en la vida ceremonial y cotidiana en todas las culturas desde la antigüedad. Usado para avivar el fuego, para conservar la frescura del cuerpo en los ambientes cálidos y para salvaguardarlo de los insectos, el abanico sobrepasa su carácter utilitario y es reconocido como un símbolo de poder y distinción usado por hombres y mujeres en contextos rituales y ceremoniales. El abanico de plumas hallado en las civilizaciones del Próximo Oriente y en el Imperio Romano fue índice de la supremacía de una autoridad establecida. El mismo tipo de abanico hizo parte de la liturgia católica, alrededor del culto eucarístico, desde la Edad Media hasta el siglo XX, en sorprendente paralelismo con los rituales de ratificación del poder de las monarquías absolutas al menos hasta las revoluciones burguesas de la modernidad. Tras su aparición en la escena europea del siglo XVI, también el abanico plegable de uso personal fue un objeto inicialmente reservado para reyes y reinas, y posteriormente se difundió entre los demás miembros de la corte y de la surgente alta y baja burguesía durante los siglos XVII, XVIII y XIX. Inicialmente como parte del ajuar tanto femenino como masculino, la modernidad a partir del Renacimiento hizo del abanico plegable un objeto de moda y de expresión casi exclusivamente femenino.
La popularidad que alcanzó el abanico entre las mujeres europeas del siglo XVII y XVIII incentivó redes de comercio y organizaciones encargadas de su producción en Italia, Francia, Inglaterra, Holanda y España, constituidas por gremios de artesanos abaniqueros que hacia la segunda mitad del siglo XVIII tecnificaron la producción hasta que ésta se impuso de forma industrial en el siglo XIX y llegó a convivir con el trabajo especializado de artesanos y artistas. La producción española, a pesar de contar con una fuerte presencia de abaniqueros no obtuvo respaldo oficial sino hasta el siglo XIX, teniendo que competir con países como Francia que ejercía el dominio de la producción desde finales del siglo XVII, con Holanda e Inglaterra que además de contar con fabricantes locales, importaba producción china destinada a satisfacer el gusto y el mercado europeo y americano, y hasta con el propio tráfico español de mercancías chinas importadas desde Filipinas a través de los puertos de Acapulco y el Callao.
El creciente flujo del comercio mundial y la presencia de la moda y el gusto francés en el vestido y en las maneras cortesanas que se hizo visible en la Europa del siglo XVIII y en particular en los territorios de la monarquía borbónica española marcó la tendencia dominante en las colonias americanas hacia mediados del siglo. Dentro de las nuevas tendencias de la sociedad francesa la razón, la etiqueta y los viajes comerciales abren el camino para el nacimiento del gusto por el exotismo chinesco y por las escenas galantes, ambos representados en el ejemplar que hace parte de la colección del Museo. Un objeto de uso femenino fabricado con varillas talladas de marfil y pintado a mano, que lo hacen un objeto valioso y representativo de un estatus social privilegiado.
La presencia de la moda francesa borbónica en el Virreinato de Nueva Granada se aprecia en los retratos de los virreyes y de los marqueses, conservados en la colección del Museo. De manera particular el gusto femenino se puede constatar en el retrato de la Marquesa de San Jorge, quizá uno de los más representativos retratos femeninos pertenecientes a la élite terrateiente y comercial que dominó sobre este territorio. La marquesa sostiene en su mano derecha un abanico que a su vez está sujeto a una lujosa pulsera, sugiriendo su dominio de este lenguaje a través de un gesto de discreción con el que expresa su condición de mujer casada. Si bien aún se desconoce qué actitudes se pudo tomar en Nueva Granada ante el tipo de objetos asociados a las escenas galantes y a los chinescos, se han encontrado varios objetos decorados con estos motivos, especialmente de escenas galantes en el Nuevo Reino. En Europa se ha observado que el aprecio de la aristocracia y de la burguesía por esta clase de representaciones, al igual que su proliferación en muchos tipos de objetos cotidianos, puede tomarse como índice de los cambios de actitud con respecto a la hasta entonces moral religiosa dominante.


Poesías de Francisco Antonio Vélez Ladrón de Guevara (ver género galante) http://74.125.47.132/search?q=cache:OGCb1vxkClkJ:cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/28/TH_28_003_063_0.pdf+francisco+antonio+velez+ladron+de+guevara&cd=5&hl=es&ct=clnk&gl=co

Indagación filológica:

Abanico (diminutivo de 'abano', palabra de origen portugués. Procedente del latín vannu, de la misma forma que sucede con la palabra inglesa 'fan'. La palabra actualmente utilizada para abanico en portugués es 'leque', que designa a su vez monedas antiguas del Japón. A su vez es posible que esté relacionado con 'léquios', un grupo de islas de Japón. Se conserva en portugués el uso de abano, leque es una especie de abano), miosoba-ripis-psigma (3 clases griego antiguo), flabelo-muscaria (romanos), flabelum (Edad media), rhipidium (iglesia cristiana griega y armenia), komori (en japonés, la misma palabra para murciélago), abanillo (forma de diminutivo español del siglo XVI?), biombo del pudor (expresión de Molière)



Abanico-Máscara inglés. Siglo XVIII. London's Fan Museum
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