Presentación y definición de la casa:
+ Espacio de exposiciones temporales.
Salas Permanentes

I. UN NUEVO ORDEN
a. Contexto del mundo en el siglo XV La “civilización”

El objetivo de este espacio es establecer un paralelo entre América, Europa y África, las prácticas y relaciones que se daban, la tecnología de uso y la manera de percibir el mundo en el momento del encuentro. Establecer el punto que permitió a Europa llegar a América y lo que implicó el pensamiento del siglo XV en el re-conocimiento del mundo. De la misma manera, establecer la dinámica y el dominio geográfico y cultural de los pueblos prehispánicos en América, las dinámicas comerciales y culturales, la producción agrícola. Plantear los tres continentes dentro de dinámicas independientes, que serán articuladas unas con otras en el momento del descubrimiento y la colonización de América.


b. Desarrollo de las utopías en América

Desde Cristóbal Colón en adelante, los cronistas y viajeros que llegaban a América daban cuenta de un lugar representado no sólo por lo que veían, sino por los referentes literarios y fantásticos que desde la Baja Edad Media se difundían por Europa. Muchas de las leyendas y narraciones medievales que hablaban de lugares ideales, muchas veces bíblicos, terminaron gestando en Europa una definición idealista de lo que era el Nuevo Mundo. En el siglo XVI, a partir de la obra “Utopía” de Tomás Moro publicada en 1516, mientras en Europa se idealizaba a América, en este territorio se desarrollaron estructuras sociales con fines de acercarse a una imagen de una sociedad completamente armónica.

Para organizar a la sociedad americana, la colonización debió articular a los pobladores europeos, africanos e indígenas bajo el mismo propósito de servir a la Corona. Sin embargo las tensiones entre los diferentes grupos sociales y la necesidad de preservar una jerarquía establecida por las castas, hizo necesaria la creación de mecanismos legales y físicos que establecieran la sociedad en escalas y espacios para una convivencia adecuada y productiva. Desde el siglo XVI, se procuró crear en América una organización que mantuviera separadas las relaciones entre españoles e indios, pues como dice Magnus Mörner, “Las palabras “mestizo” e “ilegítimo” resultaron usándose como sinónimos”.[[file:/P:/EDUCATIVA/Estructura complementada guión total.docx#_ftn1|[1]]] Tanto el trabajo de la tierra como la explotación minera se desarrollaron en poblaciones diseñadas para mantener separados los tres grupos sociales. Para ello fueron creados sistemas como los pueblos de indios, las haciendas y las villas. Posteriormente, como un sistema de organización, los jesuitas se valdrán de las reducciones de indios, todo un sistema integral en el que iglesia y economía se articulaban.

a. Mutuas transformaciones entre América y Europa

A pesar de los esfuerzos por mantener una estructura armónica y en completo orden, la ausencia de un control total y las dinámicas poblacionales hicieron inminente que se diera lo inevitable: el mestizaje. Aunque se respetara el prestigio y condición social del criollo y la organización del sistema, aunque hubo ejercicios clasificatorios en los que se intentaba definir y reconocer las diferentes posibilidades de mestizaje en la población, para el siglo XVII resultaba imposible hablar de ilegitimidad. Así, una de las esperanzas de organización en América fracasaría. No en vano Utopía traduce del latín: ningún lugar.

Europa entra de lleno a la modernidad, las rutas comerciales que ya se articulaban con Asia y África musulmana se articularán en el Atlántico con América y África negra, y el desarrollo de la colonización en el norte y el sur de América desarrollarán dinámicas globales en las que gran parte de la política europea se hará en el mar. Culturalmente, el desarrollo del barroco, la literatura y la música, irán paralelo al avance de la ciencia y la tecnología y en el siglo XVIII, con la irrupción del pensamiento ilustrado, se desarrollarán las bases de los estados modernos.

II. CONFIGURACIÓN DE IDENTIDADES AMERICANAS

a. Evangelización como proceso de imposición y respuestas.
A mediados del siglo XVI, la Iglesia Católica planteó una reforma estructural capaz de hacerle frente al protestantismo y consolidar elementos que le eran propios, como por ejemplo la liturgia, las festividades sagradas, y el uso de las imágenes de santos. Esta reforma se planteó en el documento del Concilio de Trento, que comenzó en 1545 y fue determinante para el catolicismo y la evangelización en América.
En 1568 se celebró en Madrid la JUNTA MAGNA, en la que se puso en marcha la reestructuración de la realidad indiana en todas las áreas, con el objetivo de lograr el pleno poder del Rey en el Nuevo Mundo. La necesidad del reino español de expandir su control y su frontera en América, se apoyó en la evangelización cristiana como método de vigilancia y control en la explotación del territorio. En esto, el papel de las órdenes religiosas masculinas sería crucial para la conversión y adaptación del indígena. De la misma manera, las comunidades femeninas cumplirían un rol clave en las principales ciudades, pues establecieron importantes centros económicos y de poder, siendo un eje vital para la economía del Nuevo Mundo.

b. Control territorial: fundación de ciudades, pueblos de indios y misiones

FALTA LA CIUDAD
La necesidad de organizar a los pueblos y la vida indígenas fue una de las características fundamentales de la evangelización. El cristianismo cumplía una función crucial en el control del territorio y la población. En los sistemas adecuados para los indígenas - la encomienda, las reducciones y los pueblos de indios - , el tiempo era controlado por las campanas de la Iglesia, o los domingos de misa; las prácticas sociales a través de la plaza; la desnudez de indígenas y esclavos era cubierta con normas de vestir, y la vida en general de los dominados debía encaminarse hacia la civilización, o hacia una vida controlada.

Las misiones fueron el principal mecanismo de evangelización que permitió a la Iglesia llegar a regiones remotas de América. Los primeros misioneros pertenecían a las 3 órdenes mendicantes: dominicos, agustinos y franciscanos; posteriormente, con la llegada de los Jesuitas, liderarían ellos el carácter y la expansión de las misiones.

c. Estructuras del poder colonial: Familia, corona, iglesia

d. La diversidad Americana: mestizaje, diferencias y cultura.

A pesar de la presión colonizadora, y de la forma abrupta en que se diezmó la población local, la mayor parte del territorio Americano era indígena. Amplias zonas del Virreinato del Perú como el Lago Titicaca o la zona de Ayacucho fueron también espacios de amplia mayoría indígena. Las lenguas prehispánicas como el quechua, el aimara, el guaraní o el Náhuatl, se mantienen hasta hoy en gran parte de la población del continente.

Muchos espacios de población indígena resultaron escenarios propicios para la irrupción de nuevas devociones religiosas. Allí, la imagen se convirtió en el punto de encuentro entre tradiciones, técnicas y materiales europeos y andinos. Las imágenes adquirieron características milagrosas tan intensas, que producirían con relativa velocidad amplias devociones y peregrinaciones.
Aunque la imagen producida en América reflejaba una temática y técnica típicamente europeos, a medida que la demanda aumentaba, la producción de estas imágenes definiría una identidad acorde a las posibilidades técnicas, herencias culturales y consolidación de los talleres.
El mestizaje avanzó a la par con éstos, contribuyendo a que los artistas, sin afectar elementos de contenido o composición, modificaran elementos formales del arte. Con el tiempo, apoyados por los poderes locales, estos talleres tendrían a través de los elementos que los caracterizaban una identidad y distinción que servía para destacarlos de la región. Incluso, parte de la producción artística y artesanal realizada en América sería objeto de admiración y consumo en Europa.

La población africana, que ingresa

III. AFIRMACIÓN NEOGRANADINA
a. Sujeto neogranadino: los roles familiares
La cuestión no es únicamente un problema artístico pues las élites de la sociedad neogranadina, como ocurre con relativa proporción en Europa y en todas las villas virreinales de América, adoptaron la estética del barroco y la apropiaron en la estética que adornaba su vida cotidiana. El énfasis que hace esta élite en ornamentar el día a día, en la ostentación como garante de un poder, en la exhibición del poder a través de lujosos vestidos, casas profundamente decoradas y un mobiliario que seguía de cerca la tendencia monárquica francesa, tiene como telón de fondo la reivindicación de un criollismo no sólo como cuestión racial o de castas, sino como una identidad revelada en la exhibición de una estética que, más de una vez y a lo largo del continente, va a resultar extravagante aún frente al barroco que paralelamente se desarrollaba en Europa.(ARTS IN L.A.) Al observar el mobiliario de la vida civil, si bien hay piezas que se articulan en uno u otro estilo de acuerdo a la manufactura europea, la ausencia de uniformidad, las variaciones entre una y otra pieza, y un barroco que es re-apropiado en América adquiere formas bastante singulares. Este sentido de extravagancia, que difiere de la
extravagance del rococó parisiense, que empata unos estilos con otros y que está empecinado en exhibir los lujos adquiridos “todos a la vez”, tiene que ver en gran parte por una necesidad de reafirmarse como parte de una élite local.(PAGDEN) Mucho se ha comentado en una perspectiva de la historia social, del papel de los jesuitas en la definición del criollismo en América. Analizarlos desde una perspectiva cultural, a través de la representación y la ostentación, es también una opción de identificar y clasificar esa configuración de identidad.
b. Lo privado y lo público

el espacio público, que surge tras una clara conciencia de configurar al individuo y a la vida privada (RODRÍGUEZ) dará lugar a una posterior conciencia colectiva que, cuando se conecte con las ideas europeas en torno al pueblo y la libertad, dieran grandes cambios y si no la construcción de la nación, al menos una idea de ello. Uno de los elementos que ayudará a la creación del espacio público es el surgimiento de la prensa y la dinámica de recepción y lectura que tuvo, a fines del siglo XVIII. En estos textos se comentaba sobre los adelantos de la expedición botánica (SILVA-NIETO, esp.) así como un análisis pro monárquico a la Revolución Francesa, algunos remedios caseros y ciertas noticias económicas.(PERIÓDICO ILUSTADO, TOMOS I-V) Pero lo más importante, y de ello se sabe por las cartas de respuesta, eran leídas a lo largo de todo el territorio, en comunidad, como un evento cultural que no se podía pasar de largo.

c. Saberes y resistencias en los albores de la independencia; saber ilustrado, ciencia, expediciones, imprenta/ revueltas y levantamientos.
De entrada es necesario reconocer que entre los criollos, y el resto de la población, hay tensiones y afinidades que permiten que unos se establezcan independientes de los otros, y que se conserven características y clasificaciones como “indios” con sus diferentes matices, - ladinos, gentiles, etc.- el negro cimarrón, el esclavo, y los denominados “de todos los colores”(GARRIDO). A medida que la élite criolla va bajando de escala, las figuras del poder, los mecanismos de control y las manifestaciones culturales van adquiriendo elementos singulares acorde al lugar geográfico, la constitución del grupo social y sobre todo, sus propias diferencias. La espiritualidad del negro (BORJA-DIABLO/RAFAEL DÍAZ-ICANH) aún inmersa en la retórica cristiana, se adapta a una raza y a una noción de sujeto que prontamente encuentra en el diablo y en el rito africano un modelo de identidad y resistencia. El caso de los Chimilas y la imposibilidad por parte de la corona de controlar al indígena, sumado a la forma como se articularon con población fugitiva de la ley, y con los esclavos libertos o fugados negros, también dio sus propios matices de identidad.(HERRERA)


Sin embargo, no todo fueron resistencias. En el análisis que realiza Margarita Garrido sobre las comunidades locales, es interesante la forma como los pequeños pueblos y villas reproducen los modelos de estado de las ciudades importantes, y también sentimientos “patrióticos” cargados de la moral hispana como son el honor, la dignidad y el valor. “estas formas de queja, protesta o petición resultaron funcionales al régimen colonial en cuanto ellas canalizaron los conflictos evitando confrontaciones tumultosas y reprodujeron una ética, una visión del mundo y una configuración de poder que parecen sustentar la existencia de una cultura política hegemónica”(GARRIDO, 55). El problema de la alteridad no es solo definición de “Fobias” sino también de “Filias” (TODOROV). Como lo plantea Taussig con su texto “Mimesis and Altherity”(TAUSSIG) la manera como una cultura se estructura ante otra no siempre es en torno al rechazo sino también a la forma de imitar para llegar a convertirse en el otro. Esa imitación ayudó a reproducir el modelo monárquico en todas las escalas, y funcionó efectivamente hasta fines del siglo XVIII. En palabras de Foucault: “El otro es indispensable en la práctica de uno mismo para que la forma que define esta práctica alcance efectivamente su objeto, es decir, el yo” (p.57) Es la alteridad sobre la cual toda la subjetividad neogranadina se definió.

En la geografía de las identidades neogranadinas, claramente se estableció una jerarquía que se desprendía de la élite criolla, y a partir de ahí se definió, por semejanzas o resistencias, una estructura diversa y compleja que intentó abarcar utópicamente, como desde el comienzo de la conquista, la población de todo el territorio. Aparte de los espacios donde los caminos coloniales de comercio se articulaban, gran parte del territorio seguía desconectada. El desconocimiento del neogranadino sobre su mismo territorio era predominante, y la aparición del espacio público apenas tocó a unos muy estrechos sectores de la sociedad. Sin embargo, fue en estos espacios que se discutieron las escasas ideas ilustradas, se plantearon las reformas estudiantiles, se cultivaba la intelectualidad, y se planteaba la idea de una independencia; el espacio público, que surge tras una clara conciencia de configurar al individuo y a la vida privada (RODRÍGUEZ) dará lugar a una posterior conciencia colectiva que, cuando se conecte con las ideas europeas en torno al pueblo y la libertad, dieran grandes cambios y si no la construcción de la nación, al menos una idea de ello.



[[file:/P:/EDUCATIVA/Estructura complementada guión total.docx#_ftnref1|[1]]] Magnus Mörner. La mezcla de razas en la historia de América Latina. Buenos Aires: Paidós, 1969. P. 50