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DEFENSA DE TESIS DE FRANCISCO ANTONIO MORENO Y ESCANDÓN, 1754

Oscar Romero

DEFENSA DE LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA CATÓLICA

Biografía de Francisco Antonio Moreno y Escandón, por su bisnieto José Manuel Marroquín, publicada en el Papel Periódico Ilustrado en 1885:
http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/paperi/v4/v4_89.pdf

Biografía de Francisco Antonio Moreno y Escandón (1736-1792)
http://www.lablaa.org/blaavirtual/biografias/morefran.htm

Es importante subrayar los aspectos de la defensa de tesis que se pueden observar en la representación pictórica, como puntos de partida para la formulación de problemas interconectados: la investidura y disposición del personaje que hace la defensa, amén de su biografía; la relación entre oralidad y escritura que se pone de manifiesto a través de las cartelas latinas; la configuración de un ideal del espacio del saber en la mesa con el mantel rojo a la derecha del cuadro y el paisaje que sirve de transfondo, y, finalmente, el lugar ocupado por Santa Teresa.

El desarrollo de estos problemas atañe a las discusiones sobre el papel de la retórica, su relación con las fuentes del poder, el derecho y la religión, en las instituciones escolásticas y al papel jugado por esta tradición durante el paso de éste sistema a uno ilustrado, a finales del siglo XVIII.

Francisco Antonio Moreno y Escandón, como hijo de españoles, su padre peninsular y su madre criolla, cumplía el requisito de casta para realizar estudios superiores.

Desarrolló desde sus primeros hasta sus más avanzados estudios con los jesuitas, primero en el colegio de San Bartolomé (latinidad y filosofía) y luego en la Universidad de San Francisco Javier, donde adquirió los grados de bachiller y maestro de filosofía y posteriormente, hacia la década de 1750, los títulos de teología y derecho canónico y civil. Son estos títulos a los que alude el cuadro de Defensa de tesis. Los planes de estudio escolásticos estipulaban la centralidad de las concepciones teológicas, no solo en lo referente al derecho canónico, sino también al civil. En un análisis de la documentación disponible, se puede establecer que en la elaboración del nuevo plan de estudios adaptado a la filosofía natural ilustrada, la teología no perdió su centralidad. (Ver Guillermo Hernández de Alba. Documentos para la historia de la educación en Colombia. 7 volúmenes. Bogotá, 1969-1986)

Hacia la década de 1760, el doctor Francisco Antonio Moreno y Escandón, había llegado a ocupar dos cargos importantes en Santa Fe, uno como abogado fiscal de la Real Audiencia y el otro como catedrático de prima en sagrados cánones de la Universidad Javeriana. Éste último tenía como una de sus funciones la de examinar a los jóvenes en el tipo de ceremonia que se representa en algunos cuadros de defensa de tesis. Se infiere que el cuadro da testimonio de la propia defensa que Moreno y Escandón hizo en esta materia y lo autoriza para ejercer las tareas de examinador. Se observa al orador realizando un panegírico a Santa Teresa de Ávila como doctora de la iglesia, en quien el entonces doctorando, investido de los símbolos de la calidad y autoridad adquiridas, encuentra el modelo de su propia práctica de estudios teológicos y jurídicos; formación que, por otra parte, ejercía un fuerte influjo político en ámbitos no sólo eclesiásticos dentro y fuera del virreinato. La defensa de tesis puede entenderse entonces como una defensa de la fe católica de la política de los monarcas católicos.

Moreno y Escandón comenzó su carrera política en el Cabildo de Santafé llegando a alcalde ordinario de donde pasó a fiscal de la Real Audiencia y asesor del Arzobispado, con cuyas autoridades se emparentó políticamente a través de sus propios lazos matrimoniales. Representó los intereses de la Universidad Javeriana y de los jesuitas mientras éstos se encargaron de uno de los Colegios Mayores de Nueva Granada, aunque también se ocupó de hacer cumplir las normativas sobre su expulsión, y de la administración de sus bienes. Logró el alto cargo de protector de indios, adquiriendo mucha influencia sobre la reconfiguración del territorio y sus conflictos políticos. Tras la expulsión de los jesuitas asumió el proyecto de Universidad Pública y para ello elaboró un plan de estudios junto con José Celestino Mutis.

Desde la posición de poder ocupada por los reformistas de la ilustración española no había por qué suponer una contradicción radical entre religión y ciencia. Sin embargo, a lo largo y ancho de los territorios dominados por España y entre ellos Nueva Granada, las nuevas ideas dieciochescas irrumpían con sus propuestas de progreso en un mundo cuyas autoridades escolares eran ostiles a los cambios de paradigma científico y más próximas a la visión barroca cuyas ideas de futuro primordiales eran el Paraíso, el Purgatorio y el Infierno, por completo ajenas a la noción de una perspectiva optimista del hombre y de la sociedad. La negación rotunda de las nuevas ideas, sostenida por religiosos como los franciscanos y dominicos, las concibió como una estrategia de concentración de poder por una facción opuesta a sus intereses. Sin ninguna concepción de progreso o bien público efectivo, se interpretó que estas ideas servirían para incrementar el poder de unos pocos y empobrecer a quienes se encontraban irremediablemente condenados a permanecer al margen.

Otras personas como Vicente Toscan (Ver Alcalde Galavis), comenzarían a imponer ideas más optimistas.