Paula Sáenz A.
8 de Julio de 2009
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Caldas: la nostalgia de un viajero

El viajero es un personaje que da cuenta del cambio cultural al que asiste la Nueva Granada en la segunda mitad del siglo XVIII, en consecuencia los cambios en el pensamiento son también cambios en la cultura, es decir, en la forma de comprender y construir el mundo. Los parámetros conceptuales o categóricos necesarios para ordenar la naturaleza, instrumentos específicos para realizar observaciones confiables, la infaltable compañía de los amigos y la profunda convicción de que el viaje es el medio por donde se puede conocer el mundo y así mismo ser parte integral de este, son algunos de los elementos que dan al viajero una condición particular en la sociedad neogranadina.
La naturaleza tanto para los criollos ilustrados[1] como para los viajeros europeos e incluso para los acompañantes de los viajeros tales como cargueros e indios, va más allá de la contemplación estética, la naturaleza y en particular la montaña se entiende para los dos primeros como un laboratorio, en donde se puede comprender la diversidad y la unidad que ella contiene. Para el viajero la descripción de los paisajes son registro “fiel” de la naturaleza, para mí son claves en el momento de interpretar la construcción cultural de ella, igualmente las cartas escritas a los amigos dan cuenta de dicho proceso.

El paisaje retratado por estas dinámicas mentes, contiene elementos reveladores e indicativos de la construcción del pensamiento del criollo ilustrado, la representación de alturas, humedad, flora, fauna, clima entre otras es también la representación de él en el mundo. De ahí la importancia de viajar y conocer diferentes lugares para el criollo ilustrado, estos viajeros están en la búsqueda de un lugar en el espacio y en la sociedad.
La elaboración de jardines al igual que los retratos de la naturaleza es muestra clara del ordenamiento que de ella se persigue, la racionalización del espacio obedece también a la racionalización de las mentes, sin embargo es menester tener presente que la Nueva Granada es un territorio grande en extensión y amplitud para afirmar que el cambio cultural se llevó uniforme, de esta forma se generan tensiones a la hora de describir la naturaleza.
El viaje como lo caracteriza Mauricio Nieto “es una legitima actividad científica y el medio para un gran cambio en la visión del mundo y de la naturaleza, así como una transformación de la visión del hombre” (2009: 255). El viaje no es una empresa solitaria, las redes sociales que se establecieron con este y partir de él, configuraron una “comunidad” en el sentido que se está conformando un grupo representativo de la sociedad que interpreta y expone públicamente su interpretación, como lo expresan algunas de las publicaciones del periódico el Semanario. Por otro lado el viajero ilustrado compara las descripciones de su viaje con la de otros, el viajero es un “hombre de mundo”, ya que la empresa de las expediciones se inscribe en el proyecto de la geografía del mundo, como unidad. De esta forma, el ilustrado debe conocer la literatura correspondiente a los viajes de otras latitudes y de viajeros, este es un rasgo muy significativo de la época y en particular de la configuración cultural, el ser humano se entiende, como parte del mundo.
El desplazamiento espacial en sí mismo, no es lo que configura al viajero, es la mentalidad en la que se inscribe, es decir, el proceso cultural del cual hace parte este personaje. Recordemos que el conocimiento es una construcción social y antagónica a un hombre solitario en la oscuridad de su localidad. Las redes que se tejen a propósito de los fines de reconocimiento de la geografía para el ordenamiento y a su vez el ejercicio del control, son tan poderosas que sobrepasan los fines económicos y de explotación territorial.
El viajero es un hombre de mundo que se desplaza por él, va por montañas, ríos y caminos peligrosos, pero también se mueve entre letras y dibujos, que logran conformar una imagen del mundo que a su vez lo representa, es decir, a la vez que el viajero criollo recibe adelantos llevados por europeos el construye su mundo, como una estructura estructurante, que pasa por el filtro de la interpretación de una naturaleza y sociedad particular, que se hace general gracias al uso de instrumentos calibrados bajo una medida única, que permite la estandarización para hacer posible la comparación.

Francisco José de Caldas nació en Popayán en el seno de una familia de la elite colonial, hijo de José de Caldas y Vicenta Tenorio. Estudio Jurisprudencia en el Colegio de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, en donde fue uno de los pocos criollos o nacidos en América en ir a la universidad. Siguiendo la actividad familiar “entre 1793 y 1801, Caldas continuó con su vida de comerciante, y en los ratos libres adelantó la de científico” (Rueda: 2004). Establece comunicación con Mutis en 1801, los dos estaban interesados en comerciar la quina al igual que Ignacio de Pombo socio comercial de Mutis, quien a su vez fomenta el espíritu expedicionario de Caldas. En 1801 viaja a Quito en donde se encontró con Humboldt, y en 1805 hizo parte de la Real Expedición Botánica. Fue el fundador del Semanario y finalmente lo acecinaron en 1816 en Bogota.
Caldas es un personaje que incorpora varios elementos señalados líneas arriba, sueña con viajes y letras, tiene odios y amores, que dan cuenta de un proceso que trasciende lo netamente personal para inscribirse en lo cultural. De esta forma, pretendo reconstruir el viajero que hay en Caldas. Para dicho fin recurriré a las Cartas escritas por Francisco José de Caldas a sus amigos como el payanes Santiago Arroyo y José Celestino Mutis, entre otros, ya que, me permiten identificar sentimientos, necesidades y descripciones del paisaje.
Las Cartas han sido recopiladas por La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, con el patrocinio económico del Fondo Colombiano de Investigaciones Científicas y Proyectos Especiales Francisco José de Caldas, COLCIENCIAS.


Interés por la Naturaleza.

El interés de Caldas por la naturaleza como lo indica la carta enviada a su amigo Santiago Arroyo en 1795, se hizo evidente al estar profundamente desinteresado por la jurisprudencia y en marco de sus viajes de negocios, dice Caldas:
Para llenar estos días vacíos de negocios, y separado de las conversaciones de los ciudadanos, me ha llamado la naturaleza: ella me encanta, me arrebata, y ya estoy hecho un observador común: todo me llama la atención y mueve mi curiosidad. Esta ocupación no grava mi cabeza con lecturas, no ocupa demasiado, agrada, divierte, instruye sin la menor pensión (1978:25)
como lo indica esta carta parece que el viaje en un primer momento lejos de cualquier pretensión científica concreta, lo acerco al mundo natural fue cautivado y arrebatado por ella, por la naturaleza, y la “observación común” previa a la observación científica le permite enamorarse. Sin embargo esta prefigurando su ojo científico, ya que líneas abajo en la misma carta, le pide a Santiago libros escritos por europeos que describen los lugares que el esta recorriendo, evidenciando una practica reglamentaria del viajero ilustrado, recopilar los textos o escritos alusivos a los lugares recorridos o que puedan dar luces sobre el orden natural. De igual forma es menester tener presente que Caldas tiene conocimiento de las ciencias del espíritu.
De esta forma el reconocimiento y descripción de los lugares por donde se esta desplazando va mucho más allá de la apreciación estética de la flora o fauna, existe un interés particular por conocer lo que de ese lugar se ha escrito, lo que le confiere valor al libro. Dice Caldas:
De esto ha renacido en mi corazón el deseo de ver los autores que hayan escrito de nuestras Provincias. Aunque hay algunos de poca critica y de estilo desagradable, me divierten porque esparcen muchas luces en el asunto. Tengo al P. Julián y a M. La Condamine en su viaje hecho a Quito por el Marañon. Deseo tener el que hizo este académico desde Europa hasta Quito. Yo vi en la Biblioteca de ésta en el estante de los filósofos. Hágame usted el favor de buscarlo y comprarlo por cualquier dinero. Si usted sabe de algunos autores que traten de este Nuevo Reino, de America o de las cosas que nos pertenecen, no deje de avisarme (1978:25)
Un año después Caldas le escribe a su estimado amigo Santiago Arroyo las aventuras de su viaje por Gigante, La Mesa, Juntas, Tocaima, Agua de Dios, Santa Rosa, Prado, entre otros destinos. Los inconvenientes son innumerables, recorriendo caminos mojados con mulas endebles que no aguantan el ritmo del viaje y que continuamente se ruedan por los caminos angostos y de alto riesgo, también enfrentó frecuentemente enfermedades y hasta la erupción del volcán de Cotopaxi en Quito lo que generó el hundimiento del terreno y avenidas de ríos de lodo, dificultando el desplazamiento por estos territorios. En medio de las complicaciones vividas por Caldas que pasan de ser molestas a convertirse en una extensa lista de aventuras narradas a sus amigos, Santiago Arrollo, Manuela Santamaría de Manrique, Camilo Torres y Manuel Benito Revollo entre otros.
La forma de comprender el viaje cambia diametralmente del primer al segundo viaje. En el segundo Caldas tiene propósitos puntuales como el levantamiento de cartas topográficas, la toma de alturas, presión, humedad, el registro de la posición de los astros y eclipses. “los méritos y logros de los viajeros quedan registrados por sus instrumentos, lo importante no es ser el primero en visitar un lugar o escalar una montaña, sino el primero en hacerlo con el barómetro y termómetros adecuados” (Nieto 2009: 76)
Libros e instrumentos de medición hacen parte fundamental de la maleta de viaje de este personaje, sin ellos y desde la neta observación común no hubiera podido “disfrutar de estos gustos puros y de esta honesta ocupación” (1978:46)


Nuevos Instrumentos Nuevas Miradas Hacia el Mundo Natural.

El levantamiento de cartas topográficas, el registro de temperatura, presión, altura, el descubrimiento de ríos hacen parte de la dicha y a la vez de la desdicha de ser un criollo ilustrado y encontrarse en territorios pocos explorados. La falta de elementos para aprovechar y optimizar al máximo el viaje es fuente de la preocupación de Caldas quien afirma “pasé el río Bogotá segunda vez, ya con el nombre de Tocaima, bien grande, y dormí de este lado. Por la mañana medí su anchura, que esta en datos, porque no se ha podido calcular por falta de tablas logarítmicas” (1978:27).
Caldas se siente afortunado de poder encontrar y reconocer el valor de la riqueza de la naturaleza contenida en el Nuevo Reino de Granada, pero a la vez siente frustración por no poder sistematizar los datos y por ser un ilustrado anclado a su localidad, el se cuestiona y juzga duramente su condición de criollo,
y yo? Ignorante, desconocido (…), llevando una vida oscura y a veces lastimosa en un rincón de América, sin libros, sin instrumentos ni otros recursos científicos, (…). Tan enorme diferencia de medio y de ciencia me atemoriza; yo no reclamo el brillo de un hombre de letras; yo no soy tal. (Schumacher 1976:20) Afirma Caldas en una de las cartas escrita a Mutis.
Por un lado nuestro personaje siente frustración y se declara lejos de ser un hombre de letras, pero por otro lado se ve el constante esfuerzo por identificarse con el ilustrado europeo, que disfruta del gusto distinguido de la ciencia. Exclusivo de unos pocos en America él se comunica con sus amigos por medio de cartas en donde da cuenta de los avances obtenidos y de las necesidades de instrumentos.
Francisco José de Caldas no es un viajero solitario, por el contrario sostuvo una estrecha comunicación con sus amigos y colegas, pidiendo libros, mapas, almanaques, anteojos para el cuarto de círculo, termómetros, barómetros, el alfabeto griego, adelantos de ellos en otras observaciones y discusiones. Lo que me conduce a sugerir que los viajes de Caldas no fueron una empresa solitaria, ya que la colaboración de sus amigos al enviarle los objetos pedidos y comentar sus avances fue clave en la conformación del ordenamiento de la naturaleza y en la producción de conocimiento. Siguiendo a Nieto
La comunicación y la producción son una y la misma cosa y podemos asegurar que no existe conocimiento sin público. De manera que la idea de descubrimiento o invención como el producto de mentes solitarias resulta artificial e impide reconocer el verdadero carácter social de las practicas científicas (2009:13)
Los instrumentos de observación científica eran absolutamente necesarios, sin ellos no era posible “ver con ojos filosóficos” (1978:29), es decir sin instrumentos que afinaran sus ojos no era posible contribuir a la ciencia y mucho menos a la comprensión de la geografía de las plantas o en la elaboración de la carta topográfica del Nuevo Reino de Granada. Para dar un ejemplo la construcción de un instrumento que permitiera saber con precisión los colores y poder describir la naturaleza a través de esta precisión se instaura como un gran objetivo de los científicos de la época, este lleva el nombre de Cromapicilo.

Representación y Realidad

Desde la segunda mitad del siglo XVIII los criollos comienzan ha relacionarse con la geografía como disciplina y en el caso particular de Caldas esta hace parte de su proyecto de vida. La geografía permite establecer los límites del Nuevo Reino de Granada pero a la vez establece los límites de los neogranadinos en dicho espacio. La descripción del paisaje a través de la elaboración de cartas topográficas y mapas, es también la descripción y construcción de los seres humanos en él, paralelamente al relato de lo observado se esta elaborando la realidad es decir, la realidad es una construcción cultural dada en el tiempo y como ya lo he señalado la realidad de esta época era considerar que la observación por medio de instrumentos y la representación del espacio dan cuenta fiel del orden natural y al orden social.
La participación en la representación de los territorios de la corona por parte de criollos hace que la representación y el orden natural construido obedezcan al cambio cultural que se llevo a cabo.
Mas allá de descripción grafica de los lugares lo que se esta tejiendo a través de la actividad científica es una nueva forma de relacionarse socialmente, como lo afirma Harvey
Si las experiencias espaciales y temporales son los vehículos fundamentales para la codificación y reproducción de las relaciones sociales (como lo sugiere Bourdieu), un cambio en la forma en que se representan las primeras generará, sin duda, algún tipo de transformación en la segunda (2004:274)
Caldas da cuenta de cómo la racionalización del espacio por medio de instrumentos, de la elaboración de mapas y entendiendo la montaña como un gran laboratorio contenedor de diversidad de climas también contiene diversidad de personas, cada individuo tiene un lugar en el espacio. La relación entre seres humanos y clima no es casualidad, uno de los naturalistas que leía y seguía Caldas fue el Conde de Buffon quien afirmaba que el clima determina la naturaleza de los seres humanos produciendo condiciones favorables o desfavorables para la civilización. En este sentido las montañas de los Andes son lugares de preferencia para construir mapas que aportan al saber universal y reguladores del orden social.
Para finalizar quiero hacer énfasis en la importancia de Francisco José de Caldas como un personaje que contiene varios elementos característicos del cambio cultural en el periodo correspondiente a la segunda mitad del siglo XVIII y primeras décadas del XIX, ya que los criollos ilustrados como comunidad no continuaron debido a las diversas guerras independentistas.












Bibliografía:

CALDAS, F. (1978).
Cartas de Caldas. Compilado por Alfredo Bateman y Arias de Greiff. Colciencias: Bogotá

HARVEY, D. (2004). “La experiencia del espacio y el tiempo” En:
La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural. Amorrortu: Buenos Aires.

NIETO, M. (2009).
Orden Natural y Orden Social. Ciencia y Política en el Semanario del Nuevo Reino de Granada. Ediciones Uniandes: Bogotá.

SILVA, R. (2008). “La Crisis de la Juventud Escolar” En:
Los Ilustrados de Nueva Granada 1760-1808. Genealogía de una comunidad de interpretación. Fondo Editorial Universidad EAFIT, coedición Banco de la República: Bogotá

RUEDA , J. (2004-12-01).
Francisco José de Caldas. Extraído el 7 de Julio de 2009 desde http://www.lablaa.org/blaavirtual/biografias/caldfran.htm












[1] Categoría empleada por Renán Silva